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MOVIMIENTO DEL PUEBLO ORIENTAL

POR UN PAIS ARTIGUISTA, PRODUCTIVO Y DESCENTRALIZADO.

 

“Es propio de los libres, preferir la gloria a la ignominia”

José Artigas al Cabildo.

 

Restauración Oriental.

 

Restaurar nuestra identidad Oriental, significa rescatar la Doctrina de la Revolución del Pueblo Oriental, sintetizada en los documentos originales del primer gobierno patrio en el periodo 1811 a 1820, resumidos en el Ideario de José Artigas. Con ellos y con todos los elementos afines que los Orientales hemos seguido aportando en el periodo de la “uruguayez” integrar el Proyecto alternativo para enfrentar nuestra crisis.

 

Ese Proyecto fue cambiado por los enemigos que en 1813, mientras el Pueblo Oriental esta reunido en el Congreso de Abril, fundador de nuestra nacionalidad,  estaban sitiados dentro de los muros de Montevideo o conspiraban a favor de Buenos Aires, de Río de Janeiro o de la potencia que mejor pagara sus “servicios”. Debemos reconocer que el principal enemigo de la Revolución, está “dentro de casa” y no en el exterior. El Pueblo canta que “un traidor puede con mil valientes”, pero también que hay “mil gusanos por ave”, solo la unión de los orientales permitirá acumular el Poder Soberano necesario para revertir la situacion “partidocrática” a una democracia real donde “el gobierno sea del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo”.

 

Dentro de la “elite” gobernante, existen miembros retrógrados de una oligarquía con vocación absolutista que no admite que las relaciones entre gobernados y dirigentes deben organizarse desde la base de la sociedad, mediante la representación democrática. A ellos los identificamos como el detestable GHP (Grupo de los Hijos de “Papá”), porque al decir de Zitarrosa: “Pero mucho no duraron/ las flores en el bacón,  el rosquero y su ambición, imprudente las cortaron.” Hay quien vive de “beber el sudor ajeno” y también el mentiroso contumaz; cuando está de por medio el lucro y el poder dejan, de lado toda consideración de los valores éticos, ni morales.  En muchas ocasiones, han entrado en negociaciones que comprometieron nuestra Soberanía para poder tener la colaboración de potencias extranjeras como apoyo para dominarnos. Así firmaron en secreto el “Pacto de la farola”, pero ¿con que apoderamiento lo hicieron y entonces, que validez tiene para el Pueblo Soberano?

 

¡Alerta...! Son muy peligrosos y traicioneros, no se deje sorprender en su “buena fe” por el aspecto de gente “bien”, es solo una máscara. Fueron ellos quienes difundieron la Leyenda Negra de Artigas y del Gaucho, relatando “cuentos de espanto y de robo, y el que lo empujo a ser lobo, se comía la borregada.

 

El dicho: “son todos iguales”, no debe generalizarse sin ton ni son, pero le cabe muy bien a quienes surgieron como caudillos promovidos por su pueblo, para luego aliarse con los “dotores” y traicionar a sus mandantes por algunas migajas del banquete del poder. Pero no confunda los miembros del GHP a los integrantes del “ilustre” GTU (Grupo de los Tontos Útiles) integrados por meritorios y esforzados conciudadanos que ingenuamente se creen los “salvadores de la patria” y queman sus energías en acciones que favorecen la permanencia de “aquellos” en el poder. Estos son rescatables si toman conciencia de su condición de integrantes del Pueblo Oriental, aunque el riesgo de “ascender”  al GHP es real sobre todo para los “mejores”.

 

Quienes integran el GJP (Grupo Juan Pueblo) por opción tomada concientemente y con decisión, actúan convencidos que la cultura del Pueblo Oriental (el conocimiento aplicado a la solución de nuestros problemas), es la herramienta adecuada para revertir nuestro destino desesperanzador de un país que se desangra entre la emigración y el desánimo generalizado. Comencemos por NO actuar como uruguayos “garroneros” y recuperemos la Confianza, mediante el conocimiento y la valoración de los méritos y virtudes que abundan en cada Oriental.

 

Acá no confundimos la “gauchada” con la acción delictiva cometida por Laussarot, al nombrar al “ñoqui” Gil a su vez aduanero delincuente.

Para nosotros no es “viveza criolla” cobrar sueldo durante 11 años sin concurrir al trabajo, amparado en las reiteradas prorrogas dadas por el ministro de turno. Conste que no es la única situación que conocemos, se repite en otros lugares “justificada” en la inamovilidad del funcionario público de rango constitucional.

No es absurdo, movilizar a todo el país por una reforma constitucional que otorgue a los jubilados el reajuste por índice (año 89) y luego “fajarlos” con impuestos a las retribuciones personales.

¿Seguiremos pensando como emparchar la azotea, pa’ tirar otro poco?

 

Nuestra convocatoria lo invita a la Restauración Oriental, tarea de suma delicadeza, de gran trabajo, donde hay etapas de brocha gruesa y de terminación fina. Si el Sistema de Administración Pública “uruguayo” (tercero de nuestra Patria) es partidocrático, verticalista, centralista e inadecuado ¿porque no modificarlo?

 

La Reforma de la Constitución por Iniciativa Popular, requiere un articulado que no admite “curros”, privilegios, prebendas ni corporativismos de ningún tipo. Al decir del Jefe de los Orientales: “Entre nosotros no queremos lobos vestidos de piel de oveja, porque así nos hacen la guerra más furiosa. El que sea enemigo declárese y sabremos contrarrestar armas con armas y hombres con hombres, pero que a fuerza de intrigas e intereses quieran obscurecer nuestra virtud y hacer que triunfe la indignidad, crea, es el dolor, que ha mucho traspasa mi alma, y por el cual me sacrifico hasta ver reinante la Justicia.

Esta exige el castigo de los delincuentes y el premio de los virtuosos.

Sin estas dos bases ni tendremos Patria, ni se consentirá la Libertad, sino que triunfara la voz ambiciosa del hombre tirano. La experiencia de la revolución me lo ha hecho entender y por lo mismo he tocado los últimos extremos. Usted ha visto el plan de terrorismo de Buenos Aires, y el no me ha dejado otro recurso que hacer entender a los hombres que la fuerza no debe presidir sus resoluciones sino la Razón y la Justicia, y que esta no anda desnuda de poder para hacerse respetable ante los delincuentes”.

José Artigas el 4 de febrero de 1815, al gobernador Don José de Silva.

 

¡Tome la opción y sume  su esfuerzo, si Ud. es Oriental, es bienvenido!